Jan
18
Cada año, a principios de enero, partía. Atravesaba mil seiscientas millas de mar y ochocientos kilómetros de tierra. Escogía los huevos, discutía el precio, los compraba. Después se volvía, atravesaba ochocientos kilómetros de tierra y mil seiscientas millas de mar y entraba de nuevo en Lavilledieu, de ordinario el primer domingo de abril, de ordinario a tiempo para la Misa Mayor. Trabajaba todavía dos semanas más para poner a punto los huevos y venderlos.
El resto del año, descansaba.
Seda, Alessandro Baricco